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Diario de la Expedición
Imágenes
Crónica:

31 de agosto de 2007

El Pacífico gris

La expedición de la ruta de las estrellas llega este año a su fin. El viaje de regreso será largo y nos lleva de nuevo a Lima justo antes de viajar a Caracas, donde tomaremos el avión a España. De nuevo la garúa, la espesa niebla limeña, sale a saludarnos nada más llegar a la capital peruana. El clima es totalmente distinto al que dejamos en Cuzco y por qué no decirlo, mucho menos acogedor. Nos habíamos olvidado de que Lima era una ciudad con mar. Lo cierto es que apenas nos habíamos acercado a él en los días que pasamos recorriéndola, tal es la inmensidad de esta urbe, en la que resulta fácil hacer más de una hora de trayecto para, simplemente, pasar de un barrio a otro. El primer vistazo al Pacífico desde la ciudad fue decepcionante. El mar se nos apareció totalmente gris, contagiado por el color de la garúa, y la espuma de las olas apenas podían cubrir de blanco unas aguas que eran totalmente marrones, no sabemos si por efecto de las corrientes marinas o simplemente por los vertidos que se llevan a cabo desde la ciudad. Tal vez sea que no elegimos bien el lugar ni el momento así que decidimos dar una segunda oportunidad al océano subiendo un poco más, hasta la zona que baña el barrio de Barranco.
Éste era otro Pacífico distinto. La niebla continuaba dando su color ceniza al conjunto pero el canelo de las aguas había desaparecido. El entorno era también mucho más acorde con una capital moderna, con altos edificios y centros comerciales que recogen las exigencias de la Lima más pudiente.
Nos parece que hay varias Limas absolutamente distintas, la de quienes pueden pagar hamburguesas, joyas y ropa de marca y la de los que comen una semana con lo que cuesta una pizza en este lugar. Sospechamos, por los barrios de chabolas que vimos los primeros días, que estos últimos son mayoría.
Entramos en una librería en la plaza Kennedy. Los precios son muy parecidos a los de Europa pese a que la economía peruana es mucho más pobre. Si las demás librerías tienen precios parecidos nos tememos que un libro es un artículo de lujo en este país. La cultura es la primera víctima de la pobreza.
Fotografía de Lima. Los colectivos tratan de conseguir clientes a los que llevar de un lugar a otro. Compiten con unos pequeñísimos taxis que se llaman “tikos”, haciendo referencia a la marca del coche, y que hacen sonar el claxon para llamar la atención de posibles clientes. Los vendedores ambulantes anuncian su mercancía y bajo una enorme carpa, grupos de voluntarios aún recogen ayuda para los damnificados por el terremoto de hace dos semanas. Justo al lado varios jóvenes vestidos de payaso representan una obra alegórica de la pobreza que padece buena parte de su país. Un país que, sin embargo, parece que camina hacia un tiempo de más oportunidades, un pueblo que trata de emerger. Sentados en una terraza cercana los estudiantes de la Ruta de las Estrellas observan atentamente todo este espectáculo. Quizá estén aprendiendo algo.

ROBERTO GONZÁLEZ.

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